Madrigal
Dicen que en las pupilas del que muere
por la mano de un misero asesino,
queda fija la imagen del que hiere
como si fuera el milagro que se infiere,
de algun poder divino.
Cuando yo muera, !Oh dulce ingrata mia!
victima de tu amor y de mi suerte
llegate a mi que con afan de verte,
he de querer por fin en mi agonia
!llevar la cruel imagen todavia
de quien me dio la muerte!
Manuel Alvarez Magaña
| Un Poeta de piedra soy… ya no se escribir ahora los viejos Poetas hablaran por mi… |


Escribe un comentario